David, al haber perdido la memoria, volvió a ser como cuando era joven.
Aunque su movilidad seguía limitada y tenía que evitar la supervisión de la familia Costa, cada vez que venía a hacerse su tratamiento, siempre me traía pequeñas sorpresas.
Era como cuando trataba de conquistarme en el pasado, como cuando estábamos recién casados.
No importaba lo ocupado o cansado que estuviera, siempre se tomaba el tiempo para prepararme una pequeña sorpresa, a veces era un ramo de flores, otras veces unas