—Oh... —dijo Benoît, haciendo un sonido de sorpresa, y luego dijo que tenía algo que hacer y se iba.
A Tania, que aún quería decir algo, solo le quedó pisotear el suelo de la frustración.
¡Al fin se encontraba con su príncipe encantado y solo pudo decir unas pocas palabras antes de que se fuera!
No sabía si él había escuchado lo que había dicho antes, esas malas palabras.
Temía que Benoît escuchara lo que había dicho Tania y que eso afectara la imagen que él tenía de ella, por lo que Tania la od