David miró los dedos de Gabriel que señalaban a Esmeralda, pero no dijo nada, solo mostró un poco de enojo.
—Esmeralda es bonita y tiene dinero. Ahora que se divorció, seguro que muchos van a querer acercarse a ella.
—David, creo que fuiste muy impulsivo al darle toda tu fortuna. Si tienes la oportunidad de recuperar algo, te sugiero que tomes el dinero de nuevo.
—Sin dinero, no solo no podrás recuperarla, sino que tendrás que ver cómo otros hombres la conquistan.
—Incluso, cómo otros ho