Luna tuvo miedo.
Su voz se calmó de inmediato.
—Rashid, no hagas esto.
—No olvides que yo fui el que te salvó. Te pagué la medicina, te pagué la escuela, y gracias a mí pudiste sobrevivir y estudiar en una buena universidad.
Luna le recordó a Rashid lo que había hecho por él cuando lo salvó, esperando que se calmara.
Rashid recordó la desesperación que sintió cuando estaba en el hospital, y pareció calmarse.
Con cuidado, levantó la cara de Luna.
—Señorita Luna, ¿sabes? En ese momen