Al verme, él quiso sonreírme, pero su cara estaba tan inexpresiva que se volvió rígida, casi imposible de moverse.
Probablemente era su estrategia.
Antes, yo no soportaba verlo sufrir ni un poco. Si él se sentía mal, ¡yo podía soportarlo por el!!
Pero ahora...
Solo lo miraba, sin sentir lástima, sin tristeza, sin odio, sin amor, sin resentimiento, solo indiferencia.
Era más fría que este invierno helado.
Lo miraba y él se sentía tan ansioso que parecía que no podía respirar.
—Esmeralda, ¿estás t