49. ¿Un acuerdo?
—Como te dije antes, se me olvidó por todos los problemas que he tenido —respondió Clara, tratando de sonar convincente mientras ajustaba los botones de su camisa. Su tono era firme, pero el ligero temblor en sus manos delataba la verdad: la presión de mantener tantas mentiras a flote empezaba a pesarle.
Heinst no se dejó convencer tan fácilmente. Se acercó a Clara, deteniéndose justo detrás de ella. Desde esa posición, ambos podían verse reflejados en el espejo, pero era como si un abismo se h