48. Secretos en la Mesa
—Me alegra que mi padre haya encontrado una pareja —dijo Heinst, su voz sonaba controlada, pero Clara, que no lo conocía tan bien podía ver su incomodidad ante la mujer, podía percibir la tensión detrás de sus palabras. Luego, sin esperar respuesta, se sentó nuevamente en la mesa, tratando de enfocarse en cualquier cosa que no fuera la perturbadora presencia de Elisa.
Darién, por su parte, sonreía de manera satisfecha, como si disfrutara de la extraña dinámica que se estaba desarrollando. Su so