Capítulo 72: El Eco De La Verdad.
Mariana sostenía al niño contra su pecho mientras el llanto vibraba entre ellos, cálido y lleno de desesperación. El pequeño escondía su carita en el hueco de su cuello, aferrándose a la tela de su vestido con sus diminutos dedos inquietos. Podía sentir el calor de su respiración agitada atravesando su piel, pero aun así se mantenía rígida, incómoda.
Frente a ella, George permanecía inmóvil, con las manos extendidas con cautela. No estaba suplicando; simplemente observaba, calculando. Cada uno