Mundo ficciónIniciar sesiónLa tarde caía suave sobre los jardines, tiñendo la glorieta de un dorado cálido que parecía adherirse a las columnas de piedra y al follaje. Una brisa leve agitaba los mechones sueltos del cabello de Avelyne mientras ella y Bastian descansaban uno al lado del otro, sin prisa ni obligaciones.
Avelyne estaba recostada de lado, con un pierna doblada sobre el banco y el cuerpo relajado. Observaba el cielo desde la ventana con una expresión tranquila, como







