Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl monte Kaelthyr siempre imponía desde lejos, pero verlo de cerca era otra cosa por completo. Sus laderas se alzaban cubiertas de árboles antiguos que alcanzaban alturas altísimas, y entre sus raíces enormes corrían arroyos de agua tan clara que reflejaba el cielo como espejos.
Avelyne descendió del carruaje con una mezcla de curiosidad y expectativa. Sabía, por lo que le habían contado, que aquella no era una caza cualquiera. Si







