Mundo ficciónIniciar sesiónAvelyne jugueteaba con sus manos, cruzando y descruzando los dedos mientras pensaba en el pedido que estaba a punto de hacer. La glorieta estaba envuelta por la quietud de la noche, iluminada solo por la luz de los faroles. Se habían reunido allí nuevamente, como si aquel lugar se hubiera convertido en su punto de reunión secreto. Y lo que estaba a punto de decirle venía rondándole la mente desde hace un tiempo.
—Bastian... —comenzó, dudando un poco— ¿puedes enseñarme algo de defensa personal? No quiero volver a sentirme tan inútil como aquella noche en el callejón.
Él levantó la vista hacia ella y, por un instante, su expresión perdió su aspecto relajado de antes. Algo más serio cruzó su mirada, aunque no tardó en suavizarse
—Claro que sí—respondió poniéndose de pie—. Pero te advierto que







