Mundo ficciónIniciar sesiónAvelyne sintió su rostro arder y su corazón acelerarse.
—Bastian, suelta eso, te vas a lastimar —regañó, tratando de disimular cuánto la estaba afectando.
Él soltó una breve risa, arrogante, muy consciente de lo que hacía.
—No te preocupes. Puedo con esto todo el día.
La cercanía, el aroma a cedro, los músculos duros bajo su mano... todo conspiraba para borrar cualquier pensamiento coherente de su mente.
Bastian se inclinó un poco más, sus labios rozando el lóbulo de su oreja.
—No vuelvas a compararme con ese tipo —susurró, su voz cargada de algo que prefería no saber—. ¿Entendido?
Avelyne tragó saliva, sin poder responder.
Él sonrió al verla así.
Al fin. Eso te pasa por andar pensando en otros hombres.
Avelyne al ver su car







