Capítulo 40

Avelyne sintió su rostro arder y su corazón acelerarse.

—Bastian, suelta eso, te vas a lastimar —regañó, tratando de disimular cuánto la estaba afectando.

Él soltó una breve risa, arrogante, muy consciente de lo que hacía.

—No te preocupes. Puedo con esto todo el día.

La cercanía, el aroma a cedro, los músculos duros bajo su mano... todo conspiraba para borrar cualquier p

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