Mundo ficciónIniciar sesiónLa siguiente partida, fue el turno de perder de Bastian. Ella lanzó su carta con una sonrisa triunfal.
—¡Gané!
—Parece que la suerte te favorece más cuando te emborrachas.
—No digas tonterías —ella se cruzó de brazos con una sonrisa traviesa, sintiéndose particularmente audaz—. Ya que tanto te gusta cumplir retos... quítate la camisa.
Él levantó las cejas sorprendido.
—¿Es venganza por lo de antes?
—Digamos que quiero que sientas el frío por ti mismo —replicó, tratando de sonar casual.
—Quién diría que eras tan pervertida —murmuró Bastian, divertido.
Sin dejarse intimidar, empezó a desabrocharse la camisa, botón a botón, con sensual lentitud mientras daba un espectáculo a propósito, hasta quedar con el torso completamente des







