Mundo ficciónIniciar sesiónTal parece que le había estado dando demasiadas vueltas en la cabeza y se había complicado por nada. Ella había pasado de página con sorprendente rapidez. Pronto, elfastidio se transformó en indignación.
Qué rápido se le pasa todo a esta mujer. No han pasado ni dos semanas y ya anda tan tranquila con otro. Qué clase de mujer hace eso.
Para cuando terminó de pensar, ya la había catalogado como una mujer de la que no se podía fiar. Una que cambiaba de dirección tan fácil como una hoja llevada por el viento. Y por supuesto, no podía dejar que su amigo, tan inexperto en las mujeres, cayera en sus encantos.
Sí, eso era.
Eso justificaba todo lo que sentía. Eso explicaba el nudo en el estómago y la rabia absurda que no quería admitir.
Decidido, y sin admiti







