Capítulo 20
Román seguía sosteniendo mi mano, pero yo no sabía qué responder ante su propuesta, estaba paralizada.
—Román… si no estás seguro de lo que sientes, lo mejor es que olvides todo esto —le dije fingiéndo calma aunque por dentro temblaba—. No puedes casarte con una loba como yo solo porque te sientes solo o confundido. No sería justo para ninguno de los dos.
Él negó rápido, con una expresión de angustia, se notaba alterado.
—No estoy confundido —respondió—. Quiero tenerte a mi lado. Cuando desperté… lo primero que hice fue preguntarle a mi madre dónde estabas tú. Y cuando me dijo que te habías ido, sentí que el alma se me salía del cuerpo. No quiero volver a sentir algo así. No quiero tu ausencia en mi vida. Te necesito.
Sus palabras me llegaron al alma, No era el mismo lobo frustrado de días atrás. Ahora hablaba desde algo más sincero. No sabía si era amor, miedo a la soledad, pero no estaba mintiendo.
Román me sostuvo el rostro con las manos.
—Tu voz me salvó —susurró—. Est