Capítulo 20
Román seguía sosteniendo mi mano, pero yo no sabía qué responder ante su propuesta, estaba paralizada.
—Román… si no estás seguro de lo que sientes, lo mejor es que olvides todo esto —le dije fingiéndo calma aunque por dentro temblaba—. No puedes casarte con una loba como yo solo porque te sientes solo o confundido. No sería justo para ninguno de los dos.
Él negó rápido, con una expresión de angustia, se notaba alterado.
—No estoy confundido —respondió—. Quiero tenerte a mi lado. Cu