Llevo más de una semana en este maldito infierno.He intentado llamar a alguien, pero todos los teléfonos están cortados, y en cuanto a los sirvientes, a penas me dirigen la palabra.
Extraño demasiado a mi hijo y mis amigos.Cuando siento deseos de acabar con mi vida solamente pienso en ellos.
En este instante me encuentro observando el mar e imaginando ,como sería mi vida, si nunca hubiera aceptado ese maldito trabajo o si Diego Valencia no respirara.
—¿Cómo estás, Sexy? —Él toma mi cintura y dej