Luego de nuestra discusión Mariana se marcha lanzando fuego por la mirada. Me percaté de que Cielo no deja de reír al igual que yo.
Ya me harto está niña caprichosa y no tengo por qué soportarla. Además, no permitiré que trate mal a mi hijo.
El día transcurrió rápidamente le permití a Aarón jugar en los pasillos de la oficina obviamente con mi supervisión. Como el niño es bastante tranquilo no me costó realizar mis labores.
Solamente debí acompañarlo al baño cuando lo necesitará y durante la hor