Puedo escuchar como el ruido de la lluvia y los refucilos los cuales aumentan cada segundo. Sin dudarlo me pegué aún más al cuerpo de Fernando y reposé mi cabeza en su pecho.
—Mi princesita le sigue temiendo a las tormentas —Él ríe burlón
—¡Claro que no! ¡Ah! —Exclame cuando escuche un refucilo aún más fuerte y este lanzó una carcajada.
—Te recuerdo que sigues a prueba, podría decir que no pasado mañana.
Él une sus labios a los míos en un beso suave —Yo sé que dirás que sí, ya quiero escuchar tu