Diego
Ha transcurrido un mes desde que mi hija murió. Desgraciadamente, no logré acusar al perro de mi primo de asesinato porque descubrieron que los frenos del carro estaban dañados, pero me salvé porque culparon al muerto de hambre del mecánico.
Decidí permitir que las aguas se calmaran por el momento, pero ya estoy ideando un plan para volver a tener a Belinda. No puedo arriesgarme a volver a secuestrarla porque está vez no me salvaría de la prisión, lo que necesito es encontrar la forma de