Mundo ficciónIniciar sesiónThiago
Todo lo que puedo recordar es que corremos. Corremos como locos y no es por escapar, es que sencillamente ya no queremos estar aquí. El vestido de Layla pasa por aeropuerto, se tropieza con todo en el avión, nos asfixia en el auto de regreso a casa y antes de que pueda poner de nuevo los pies en la realidad ya estamos en Montecarlo.







