Ella negó con una mano, restándole importancia y fingiendo modestia.
—Debería ser yo quien agradezca por honrarme con tal invitación. —declaró tomando unos de los dulces que se encontraban en la mesa. Estaba muy delicioso.
—Es muy rico, ¿verdad? —preguntó la reina interpretando su reacción. —Come todos los que quieras y sí deseas más puedo ordenar que lleven a tu cuarto.
—Es usted muy amable, le tomaré la palabra. —afirmó degustando el dulce.
Seraphina observó a las demás concubinas, lucían alg