—Del mismo modo en que el rey está dispuesto a comenzarla si no me vuelvo su concubina. —expresó con una sonrisa cortesana. —Aquí solamente vale la palabra de los que ostenten el poder, no somos más que peones. —inquirió.
—En definitiva, somos peones. —aceptó la reina. —Por ello tenemos el poder de adaptarnos y transformarnos, convertirnos en cualquier otra pieza. —exclamó.
—Las piezas ya están en el tablero, ahora veamos cual será el siguiente movimiento. —dijo Seraphina. —No pienso permitir q