Alexander Grassman estaba en la salita de vistas de la penitenciaría esperando a que llegara su “pichoncita” como él la llamaba. Sabía que los años de juventud habían pasado, pero no por eso dejaba de tener esperanzas de alcanzar una vida junto con Ivonne.
A pesar de sus años, Grassman disfrutaba de encuentros íntimos con alguna que otra mujer de su agrado, porque él y su esposa no compartían mucha intimidad, en los últimos diez años estos habían sido tan esporádicos, que se podían contar con l