De inmediato el escolta tomó la subametralladora que tenía en el piso del vehículo y tomó a Rachel por el brazo y la hizo agacharse contra el volante.
—Manténgase abajo, señora Hamilton —le dijo al mismo tiempo que la cubría en parte con su cuerpo.
Rachel, sin embargo, se agachó para tomar su propia arma. En ese momento comenzaron a disparar contra el vehículo, los impactos en la carrocería blindada y en los vidrios de alta resistencia levantaban chispas y pequeños fragmentos de vidrio, demostr