En la habitación del hotel donde se hospedaba Alexander Grassman, se escuchaba el eco de una risa atiplada y burlona.
—¡Excelente trabajo, Grant! —se escuchó la voz de Grassman entre risas de complacencia— Esta vez te superaste a ti mismo, no hay dudas de eso.
—De todas maneras aún falta cosas por hacer, jefe —le dijo con seriedad pero sin poder disimular lo complacido que se sentía por el halago— Todavía no he recibido los informes completos, pero hay que ver si funciona lo del ADN y el cuerpo