La fuga de Ivonne. Rachel se gana el respeto de sus entrenadores.
Ivonne Coleman se cobijaba en una fría habitación cuyas paredes tenían la pintura descascarada por todas partes. Estaba sentada en un mugroso colchón al que se le veían algunos resortes, todo en esa habitación indicaba que estaba en un total estado de abandono, sin embargo Ivonne Coleman tenía una suave sonrisa en el rostro, lo que dulcificaba un poco sus duras facciones.
—Tenga, señora —Ivonne se sobresaltó un poco, estaba tan imbuida en sus pensamientos que no escuchó al hombre acercarse, est