La hora del almuerzo estuvo en total calma, Aida saldría con Ciara, irían donde Mark, una tarde en la sala de belleza solía hacer maravillas.
Aida partía un poco de budín en la cocina, la señora Yanela colocaba los platos en el lava vajilla.
-Se nos casa la señorita Keila, créame que jamás lo imagine, buenos vientos para ella, la dicha le brota por los poros-.
La señora Yanela sonrió, y dicho esto fregaba el piso de la cocina mientras cantaba sus boleros de amor.
Aida y Ciara se colocaban en