Misha hizo señas a su hermana que tomara lugar en la mesa, estaba lista y llena de bandejas con todas las exquisiteces posibles.
El teléfono repicaba con insistencia. Su hermana respondía con notoria alegría en su rostro.
-Oh…es nuestra querida Mumi, me tomará unos minutos atenderla Misha…No pongas esa cara de terror…es una chica linda-.
- ¡Pero qué mujer tan perseverante! Es increíble cómo le gusta humillarse a sí misma, mi sobrino no quiere nada con ella-. Misha tomaba la jarra con leche.
Mis