Iris colocaba las llaves en el encendido.
Una mujer robusta corría en dirección a ella.
-Vaya Riss encontrarte es toda una hazaña-.
-Baja de mi auto… ¿Riss? Te he dicho miles de veces que no me llames así-.
-Perdóname Iris…no te enojes, papá fue quien te coloco ese apodo-. La mujercilla reía con diversión.
-Pues no le veo el chiste…Dime que quieres…y vete, tengo mil cosas que hacer-.
-Tú y tus mil cosas, solo quería pedirte que no olvides a papá, siempre pregunta por ti, yo compro cada semana u