Madelin contaba varios paquetes que habían llegado para entrega inmediata. En aquel momento un auto llamaba su atención. La chica en cuestión nunca le había visto. Ingresaba a la estafeta de correo con una amplia sonrisa, era rubia, ojos claros, le calculaba unos 25 años como máximo.
-Buenos días, señora Madelin es un gusto, vengo por un paquete, me confirmaron que ya estaba aquí en Victoria, mi nombre es Rosy Colton, y mi dirección es…-.
-Buenos días señorita Rosy, precisamente revisaba los en