—¡No te atrevas! —escuché el grito de Paúl corriendo hacia nosotros, Matt aparto el cabello de mi cuello, pero el sentir de su cálido aliento en mi cuello y sus labios rozar mi piel, mi cuerpo y mente pareció hipnotizado como si entrara en un trance todo a mi alrededor pareció ralentizarse. Sentí un leve pinchazo y luego un leve escozor. Cuando por fin fui consciente de mí misma y mis alrededores, vi como el puño de paúl en cajo en la mandíbula de Matt provocando que callera al suelo.
—¡TE DIJE