—Estoy empezando a cansarme de que me vean de manera tan débil…—tomé la muñeca de Galaxy que sostenía con fuerza, enfrente su mirada sintiendo como me ardía la sangre con gran impulso por dejar salir a Sefire que gruñía ávida, me había sentido desamparada cuando ese monstruo me ataco, y estaba cansada de sentirme desvalida. Galaxy esbozó una sonrisa e increpo sin apartar la de ojos carmesí sobre mí.
—¿Ya no vas a hacer de mosquita muerta? Por fin me mirarás a la cara actuando acorde a la situac