Mundo de ficçãoIniciar sessãoNas terras distantes de Shiymorán era o lugar de uma raça muito poderosa, as majestosas Valquirias, seres com aparência de anjos quase que divinos com grande ligação com o mundo espiritual sendo até capazes de controlar a reencarnação, além de serem grandes guerreiras defensoras daquelas terras. Por séculos, acreditava-se que essas criaturas eram imbatíveis, até o início de uma grande guerra contra o Império de Wrogor, uma batalha que causou uma grande perda, uma guerra que criou uma cicatriz que jamais irá sumir. "Não se preocupem, minhas queridas irmãs... O sangue será pago com sangue, aliás, seria vermes a menos nesse mundo" - Este é o pensamento da ultima Valquiria que restará naquelas terras. Aproveitando o poder que tem, ela usa sua lábia para conseguir mais aliados, conseguindo chegar cada vez mais perto do seu verdadeiro plano que pode ser completamente desumano. Mas seria capaz que recém-chegados em suas terras possam interromper seus planos? Mesmo sendo meros mortais?
Ler maisEl agente de seguridad Peter Embert no durmió esa noche en su apartamento.
Llegó a su lujoso piso bien temprano en la mañana con una carpeta en mano. Caminó directo a su habitación y encontró a su esposa dormida bajo las sábanas.
Arrastró una silla y se sentó a esperar que despertara, pero más allá de eso, intentar calmar la furia que llevaba dentro.
Pilar, su mujer, sintió ruido y fue abriendo sus ojos poco a poco. Le costó quedarse dormida sin dejar de pensar en la maravillosa noticia que acababa de enterarse. Estaba loca por compartir con él que estaba embarazada. Sintió excelente encontrarlo allí, mirándola. Sonrió, pero al detallar sus ojos, la sonrisa amainó.
—Cariño, ¿cuándo llegaste? —preguntó ella con la voz pastosa por el sueño, mientras se acomodaba.
Peter quiso preguntarle lo mismo a Pilar, pero con una gran variante. Él quiso preguntarle cuándo fue el día que ella llegó a su vida con tantas mentiras. En vez de eso, lanzó la carpeta hacia la cama, la caída de la misma provocó que el contenido se derramara sobre el colchón.
—Lo sé todo, Pilar —le dijo él, con una voz muy contenida, ronca, costaba mucho mantenerse a raya—. Por los cinco años que tenemos de casados, te daré la oportunidad de que me mientas a la cara. Vamos, ¿qué tienes para decirme? Mira las fotos y miénteme.
Pilar ya no sonreía. Se enderezó aún más para poder coger la carpeta con ambas manos y así poder lidiar con una serie de fotografías, observándolas una a una. Su corazón se paralizó y de inmediato comenzó a galopar veloz.
«Me descubrió», pesó ella.
No pudo despegar su mirada de sí misma siendo retratada en varias escenas: subiendo a un coche de color negro, compartiendo besos con un sujeto vestido de traje dentro del mismo vehículo y en la siguiente foto se vio entrando a un hotel con él. Casi no podía respirar, sus ojos clavados en esas imágenes la trasladaron hacia uno de los peores momentos de su vida.
Miró a Peter. El nudo en su garganta amenazó con ahogarla, pero no podía dejarse ver débil ante su marido, pensando rápidamente en qué decir y en cómo justificar lo que ahí se veía.
—Peter, esto tiene una explicación...
—¿Eso quiere decir que no lo niegas? —interrumpió.
Los ojos de Peter flameaban, Pilar podía notar a leguas su desconcierto y decepción.
—Amor, tengo que explicarte...
—Me dijiste que te irías a visitar a una tía en España y efectivamente fue así, viajaste a Madrid, pero ese no fue tu destino. Tu destino fue Grecia.
—Pit...
—A parte de osada, mentirosa. ¡Eres una mentirosa! Hace dos años te fuiste de viaje y yo como un tonto aquí esperándote y extrañándote como un bolsa mientras tú te dabas la gran vida, nada más y nada menos que con Karlos Tarsis, uno de los delincuentes más buscados en todo el mediterráneo. ¿Puedes imaginar cómo sentí verte dentro de... de los malditos brazos de ese hombre? ¡¿Puedes darte una idea?!
Peter salió de la habitación porque de quedarse un minuto más allí podría cometer una locura. El dolor de el engaño envenenaba su sangre, no pensaba con demasiada claridad, aunque sí sabía muy bien lo que hacía, sobre todo lo que hizo antes de llegar allí.
Pilar salió corriendo detrás de él con el corazón en un puño, tenía que volver a decirle que todo tenía una explicación, aunque no encontraba muy bien la forma de convencerlo. Se sentía urgida, ¡él era el amor de su vida!
—Peter, por favor, tienes que creer en mí, te lo ruego —le habló a la musculosa y ancha espalda de su esposo, una que se movía, expandiéndose por las respiraciones profusas que él hacía, hinchando sus brazos de manos apoyadas sobre la mesa del comedor.
—Estuve a punto de sorprenderte en ese viaje —dijo él entre dientes, sin girarse, con los ojos apretados. Pasó sus manos por su rubia cabellera con frustración. Se volteó para encararla—. Estuve a punto de viajar a España por ti, ¡atravesaría el mundo entero por ti! Solo por tenerte a mi lado un rato más, solo por eso lo hubiese hecho y tú... —apretó los dientes y la miró de forma acusadora—. Eres la peor de todas, Pilar, la peor. Pensé que casarnos fue lo mejor que pudimos haber hecho, pensaba que nos amábamos con locura, pensé que...
—¡Y nos amamos! ¡Yo te amo, Peter! Te amo demasiado, tienes que creer que todo esto tiene un porqué.
—¿Qué se supone que debo creer? ¿Que esas malévolas fotos son mentira? ¿Eso debo creerte?
—¡Todo tiene una explicación!
—¡Entonces explícalo de una buena vez! —gritó él más fuerte—. Explícalo, porque enloquezco con tan solo pensar... Casi me desquicio al enterarme que no solo me engañas, sino que lo haces con el imbécil a quien investigo.
Las lágrimas de Pilar ya empapaban su cara. Estaba perdida, su pecho dolía como nunca, sobre todo al comprender que esa era una batalla enorme, tan grande como la de un océano con olas que le caían encima. Peter no entendería nada, y no lo haría porque ella se juró que jamás le contaría la verdad de lo que sucedió esa noche en Grecia ni a él, ni a nadie.
Secó su cara y lo miró, necesitaba que viera su rostro completo para que al menos, a través de sus ojos, él encontrara bondad en ella.
—Sabes que te amo, Peter, lo sabes...
—No menciones la palabra amor y explica de una vez cómo conociste a ese sujeto, qué hacías en Grecia y habla claro, porque pareces tan delincuente como él.
Ella lo miró con sus ojos bien abiertos.
—¿Qué quieres decir con eso? ¿Cómo que soy tan delincuente como él? —Ella entró en modo alerta. Ya enterada de cómo su esposo descubrió dónde estuvo hace dos años, debía empezar a comprender que allí, no solo se enfrentaba a su marido, sino a la persona que podría meterla presa en un abrir y cerrar de ojos.
—Ahora me sorprendes mucho más, Pilar. ¿No vas a mentirme entonces? ¿No intentarás contarme qué hacías con ese hombre? ¿Ah, Pilar? —A Peter solo le faltó gruñir al lanzar esas preguntas.
—No puedo, Peter, no puedo...
—¿Qué no puedes? ¿No puedes qué? ¡Habla de una vez!
—¡No puedo contártelo! —Él se paralizó con su grito—. No puedo contarte nada, Peter, no puedo hacerlo, no puedo, lo siento mucho, pero tienes que confiar en mí, tienes que confiar que todo tiene un porqué. —Pilar rompió en llanto, no pudiendo contenerse más.
—Esto es increíble... —susurró él, una gran expresión de incredulidad surcando su rostro—. Eres de su equipo. ¿O a caso eres una de sus zo...?
¡Zaz! La mano de Pilar logró girar la cara de su marido sin dejarle terminar.
Peter apretó los dientes sin moverse durante un par de segundos.
—Entiendo que todo esto sea desconcertante para ti, pero no permitiré que me insultes de ninguna manera.
—Pero tú sí me pudiste engañar, ¿no? —Peter agarró la barbilla de su mujer con una de sus manos y la atrajo hacia sí.
—¡Suéltame, me haces daño!
—¡Tú sí me puedes engañar! Y con el peor de todos, ¡con un jodido mafioso! —La soltó con fuerza, haciendo que ella diera varios pasos hacia atrás y trastabillara un poco. Agradeció estar descalza para no sufrir una caída.
Él se sentía al borde de la locura, las cosas se estaban saliendo de control.
—Agarra tus cosas y te vas —ladró, emanando decisión y amargura. Luego, regresó a su habitación, tomó la carpeta y se la devolvió, lanzándosela en la cara—. Allí no solamente encontrarás esas fotos. Mi abogado, ese mismo que conoces muy bien, te lo explicará mejor, pero te daré un adelanto de lo que encontrarás allí.
Él apenas podía hablar. Quería que ella se fuera de una vez por todas y al mismo tiempo descargar con ella toda la furia que amenazaba con matarlo.
Pilar abrió el folio nuevamente, teniendo que colocarlo sobre la mesa del comedor gracias a sus trémulas y torpes manos.
—En esa carpeta, así como lo estás viendo, junto a las imágenes que prueban tu infidelidad, están los papeles del divorcio. Fírmalos y lárgate.
/Celeste's POV/ Já era um novo dia e a busca pelas três Gryxxa’s ainda continuava. Ontem, depois daquele pequeno confronto na aldeia de xangry, ninguém as viu mais, elas apenas desapareceram. No entanto, ainda precisamos continuar a procurar, não sabemos o que elas fazem aqui e não podemos permitir que mais pessoas se machuquem. A marechal Sawa e seus seguidores fazem suas patrulhas em terra, enquanto eu vigio as coisas do céu; de horas em horas, sobrevoo os territórios das quatro aldeias da capital na espera de acha-las, mas até o momento não havia detectado nada. Isso realmente me intriga, afinal, a onde elas iriam? Até por que, elas não teriam como sair do país em tão pouco tempo. Será que algum aldeão as acolheu? Bom, se esse for o caso, talvez o termo espião seja mais adequado. Malgrado, acabo por interromper meus próprios pensamentos pois algo me chama a atenção, uma movimentação estranha em um bosque. Será que são as gryxxa’s? Penso em alertar os outros, mas não tenho certe
/Sarah's POV/Ontem foi a noite de lua cheia, que tive um plano e mandei Nanda executa-lo. A raposa devia usar alguns de seus feitiços para atiçar Jack e fazê-lo cair sob o poder da lua tendo a possibilidade do yarén surtar e até mesmo matar algum daqueles mortais nojentos, de preferência que fosse Yonara.Agora pela manhã, ela retorna ao meu palácio, e espero que tenha as boas notícias que quero.— Ocorreu como planejado? — Interrogo assim que a vejo.— Não exatamente. Aquele lobo branco no qual citei, levou Jack ao palácio crysjong numa tentativa de protege-lo — Ela começa a explica: — Tive que fazer uma espécie de ilusão, na qual atraiu Yonara e aquele explorador ruivo.— Ambos estão mortos?— Não. Jack até chegou a ferir o mortal, mas ao que parece o mesmo já foi curado pela valquíria.Argh, isso é extremamente frustrante. Ainda não acredito que realmente há outra valquíria além de mim, e ela ainda ousa estar do lado deles? Contra a mim? Grr, já posso sentir que tentar convence-la
/Mitisuki's POV/Fomos alertados que Yonara foi atacada de surpresa por uma outra yarén chamada Nanda. E como a garota mal sabe usar suas habilidades atuais, não pode se defender direito sendo gravemente ferida por magia como consequência. Ao que parece ela teria sido salva por aquele humano explorador e já está sendo tratada com a magia de cura de Celeste.No caso eu, estou tendo que ficar nas redondezas da casa como um maldito cão de guarda, pois os outros acham que a tal raposa possa voltar aqui para tentar acabar o que começou. Sinceramente, acho que é um pouco idiota pensar nisso, não acho que essa Nanda seria estupida para vir aqui, não é?Argh, eu nem queria estar aqui, preferia não ter me envolvido em nada disso. Na verdade, nem sei por que aceitei estar aqui! Celeste simplesmente me empurrou para isso. Afe, que merda.Acabo por ficar resmungando em meus pensamentos por um tempo, até que escuto o barulho de arbustos se movendo e galhos se quebrando. Não era pelo vento, mas sim
/Suyane's POV/ Jack, Caleb e eu estávamos chegando a um grande campo aberto que a perto da casa do garoto-lobo, pois Mitisuki havia nos pedido para encontra-lo lá. Na verdade, ele havias pedido especificamente para mim e Jack, mas o aspirante a explorador apenas decidiu nos acompanhar. Ele não nos disse o que queria, apenas que deveríamos nos encontrar com ele e não podíamos nos atrasar. Puff, como se ele mandasse em alguma coisa. De qualquer forma, ainda nos apressamos para chegar ao ponto de encontro para saber ao que se referia; — Se me recordo, apenas pedi que Suyane e Jack viessem — Diz Mitisuki ao ver que Caleb nos acompanhava. — Apenas quis acompanhar meus amigos — ruivo rebate. — Vocês mortais sempre fazem o que querem, né? Isso é irritante — O Chyuni revira os olhos. — Escute — Me pronunciou, mudando o rumo da conversa: — O que queres? Por qual razão nos chamaste até aqui? — Já que Celeste quer ajudar e me empurrou para isso, quero saber até onde vão seus poderes. Afina
/Suyane’s POV/ Sinto-me tão pasma e confusa que a única coisa que consigo fazer; és gritar assustada, até que meus pulmões ficassem sem ar. Recupero o folego e tento me manter calma, no entanto, a visão do pesadelo veem a minha mente mais uma vez. Será que aquilo... Foi verdade? Realmente aconteceu? Sarah realmente me mataste? É por isso que estou neste corpo? M-Mas ainda não faz sentido, por qual razão ela me traria de volta? A não ser que tivesse outra valquíria. Não, isso é impossível, não é? Todas as valquírias estão mortas, isso de acordo com a própria Sarah, m-mas então como estou aqui? Pois, não tenho o poder para possuir corpos, então não fazes sentido algum. Quiçá, eu devesse voltar a casa de Jack, malgrado, nem sei onde estou e quem dirá chegar lá. Ah, as coisas não poderiam ser piores. De repente, meus profundos pensamentos são afastados quando escuto passos dentro da floresta onde eu não enxergava bem. Passos que vinham em minha di
/Suyane’s POV/ A luta que Nanda e eu tivemos a algum tempo atrás causou alguns danos a moradia de Jack, mas felizmente consegui concertar todos, inclusive até uma nova porta para substituir a que acabei destruindo. E consegui finalizar tudo bem antes que eles chegassem. Atualmente, meus amigos já voltaram da missão em que a valquíria os mandaste, e pelo que eu pude escutar, eles obterão sucesso. Jack por sua vez, pareceu bem surpreso ao me ver em sua residência, o que serias obvio já que eu literalmente invadi a casa, mas por incrível que pareças, ele apenas pareceu querer ignorar minha presença e não disse nada. Na realidade, esperava que ele brigasse comigo mais uma vez, porém acho que serás melhor assim, ou quiçá ele poderias acabar me expulsando novamente. Nanda não retornou desde nossa luta e não a vi pelos territórios, não que eu estejas reclamando, realmente desejo não vê-la mais. E sobre a suposta runa que meus amigos procuravam; ouvi dizer qu
Último capítulo