Mundo ficciónIniciar sesión¡Dios! ¡Dios! ¡Dios! ¿Qué demonios había hecho? ¿Cómo podía haberme acostado con Borja (mi jefe, ese cabrón)?
¡Debía haberme vuelto loca! ¡El maldito vino lo había causado! ¡Jamás volvería a beber después de aquello!
Él aún dormía, podía sentirlo en su respiración, a pesar de que no podía verle, pues estab







