La mañana llegó antes de lo que esperaban.
Apenas se había dormido tras una noche que no olvidaría con facilidad, cuando unos ruidos fuera de la habitación la alertaron.
Delilah abrió los ojos con rapidez cuando tocaron la puerta y la voz de su suegra se escuchó al otro lado.
—Ya son libres, pueden venir a desayunar a la casa. Los estaré esperando —tras aquellas palabras los pasos lentos de su suegra se escucharon en el piso y por último el clic de la puerta de la calle al cerrarse.
Miró a su e