—¡¿Cómo?! —preguntó casi en un grito y comenzó a toser—. No sé a qué te refieres, ya sé que beber no quita… Eso que dices. Parece que piensas que soy tonta.
—La virginidad, puedes decirlo sin que ocurra nada. Anoche no lo eras, ¿tienes algo que decirme? —Maximiliano estaba presionándola para ver si ella era capaz de reconocerle que había ido al club para estar con él.
No tenía sentido que ahora le saliera con ese jueguito de que lo que sucedió anoche entre ellos solo había sido producto de unas