Delilah miró a su alrededor a la espera de que en cualquier momento apareciera su suegra.
Estaba nerviosa porque comenzaba a darse cuenta que de esa mujer podía esperar cualquier cosa, pero su esposo parecía tranquilo a su lado.
Al igual que en el club, que la sujetara de la mano la hacía sentir segura y con ese dragón que tenía por suegra necesitaba de ese sentimiento.
—Pasa tú primero —escuchó que le decía Maximiliano y se colocó a su espalda mientras le daba un empujoncito para que pasara.
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