Delilah se desesperó, sentía que le iba a dar un infarto fulminante al verlo marcharse hacia su habitación.
Su plan iba a fracasar antes de comenzar solo por ser una descuidada y una desordenada.
Si no hubiera llegado en la noche lamiéndose las heridas, habría guardado todo en lugar de echarse a llorar.
No podía permitirlo, tenía que impedirlo como fuera.
—¡Ni se te ocurra! —gritó y salió corriendo detrás de él.
Maximiliano se detuvo al escuchar su grito y se dio la vuelta para ver a qué se