Punto de vista de Enzo:
El pánico me hizo moverme más rápido de lo que creía posible.
Me lancé hacia la mujer que gritaba y le tapé la boca con la mano antes de darme cuenta siquiera de lo que estaba haciendo.
Sus ojos se abrieron de par en par sobre mi palma y intentó apartarse, pero estaba tan débil como yo.
—Shh, por favor —susurré con urgencia—. Nos van a escuchar. No voy a hacerte daño, pero tienes que callarte.
Temblaba contra mí, el cuerpo entero sacudiéndose como una hoja en el viento,