Punto de vista de Enzo:
La cabeza me dolía como si alguien me hubiera golpeado con una maza.
El dolor era agudo y constante, pulsando con cada latido, y cuando intenté abrir los ojos el mundo giró como si estuviera en una atracción de feria de las malas.
Estaba tumbado sobre algo frío y duro. Cemento, probablemente. El aire olía a humedad y a otras cosas que preferí no analizar demasiado. La boca me sabía a sangre.
¿Qué demonios me había pasado?
Los recuerdos volvieron en fragmentos. El almacén