Punto de vista de Pedro:
Desde aquí arriba la ciudad parecía un hormiguero. Toda esa gente moviéndose cuarenta pisos más abajo, convencida de que sus problemas importaban.
Me quedé junto a los ventanales del suelo al techo del penthouse, con el whisky en la mano, mirando el tráfico arrastrarse por las calles como una procesión de insectos.
El teléfono sonó, cortando el silencio de la habitación. Miré el identificador de llamadas y sonreí. Puntual como siempre.
—Doctora Pablo —contesté, acomodán