Punto de vista de Lucía
Me quedé en el umbral de la cocina, observando cómo se abrazaban, y algo dentro de mí se rompió en mil pedazos.
Veintidós años. Veintidós años había criado a esa niña, la había querido como propia, había sacrificado todo para mantenerla a salvo.
Quizá no había mostrado demasiado cariño, pero quedarme a su lado había sido mi forma de protegerla.
Y ahora estaba en los brazos de Rossella, con una expresión de completa, de absoluta plenitud que nunca había tenido conmigo.
—C