Terminaba de ponerme las botas cuando Lena entró en mi habitación. La observé de arriba abajo y sonreí, vestíamos exactamente iguales. Un vestido corto, una gabardina de cuero, todo de negro con la única diferencia que mis botas llegaban más arriba de mis rodillas.
Habíamos llegado hace tres horas y nos preparábamos para la reunión con los líderes de algunas de las familias de Estados Unidos, incluyendo Los Ángeles, Chicago, Miami, California y Nueva Jersey. Manteníamos un tratado de paz con es