—¿Están seguras de que dos mujeres pueden manejar esta clase de negocios? Esto no es lugar para juegos de niñas. Deberían de estar en casa con los niños o de compras, como hacen todas las demás princesas de la mafia.
El comentario, lleno de machismo y desprecio, generó murmullos incómodos en la sala. Sin embargo, antes de que la tensión pudiera intensificarse, Lena, con su cruda mirada, intervino.
—Te sugiero que midas tus palabras. La capacidad para dirigir no está determinada por el género, s