Condujo hasta un lugar apartado, era un hermoso mirador en lo alto de una colina. Desde allí, podíamos ver la ciudad extendiéndose ante nosotros, iluminada por las luces de la noche. El viento soplaba suavemente, haciendo que las hojas de los árboles susurraran melodías secretas.
El lugar estaba rodeado de arbustos y flores silvestres, y un banco de madera rústica donde nos ofrecía un lugar para sentarnos y poder contemplar la vista. A lo lejos, se podían escuchar los sonidos distantes de la ci