Días después.
—Realmente empecé a creer que Yarik no lo haría. Los días pasaban y no supe nada de esas mujeres.
—Eres la reina, claro que tiene que acatar tus órdenes, pero algunas cosas se complicaron y no resultó fácil encontrar la información de todas ellas. Ahora ya están en el salón esperándonos.
Asentí hacia mi esposo y caminamos hacia allá.
Estos días habían sido un poco tensos. Sabía que estaban sucediendo cosas, pero no las compartía, solo se callaba y no me permitía salir a menos que