CAPÍTULO 11

—Que bien huele aquí.

Hace poco me había levantado e iba a dormir un poco más, pero el olor a tocino lo impidió, tenía que salir de la cama y ver que hacia la hermana de Darko en la cocina.

Se quedó a dormir.

La persona que tenía que asesinarme, la acobijé en mi casa. Era una estúpida, pero esa chica me agradaba.

—Siéntate, estoy haciendo el desayuno en modo de agradecimiento.

Asentí y eso hice, mientras aproveché para observarla. Le había prestado ropa y le quedaba fabulosa, éramos de la misma
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