Capítulo 61.
Tianyu
Apenas podía comer o dormir; no tenía cabeza para pensar en nada que no fuera ella, mi esposa. La extrañaba tanto que las noches se habían convertido en un infierno. No podía cerrar los ojos sin escuchar sus gritos llamándome, suplicando que fuera a salvarla... y no pude. No pude ayudarla a salir. No estuve ahí para ella cuando más me necesitó.
Me sentía tan jodidamente culpable que apenas podía respirar, pensando en lo que le estarían haciendo, en dónde la tendrían, en cómo estaría... o