Capítulo 31.
Yuna
Cuando el auto se detuvo frente a la escalinata, bajé antes de que el chofer pudiera rodear el vehículo. Cerré la puerta y avancé hacia la imponente casa; apenas entré, escuché los gritos que provenían del piso superior. Me quité los zapatos y los arrojé al suelo sin que me importara nada. Mi bolso salió volando a algún lado y corrí escaleras arriba.
Los gritos eran insistentes, cargados de rabia y acompañados por los ladridos nerviosos de Khan. Al terminar de subir, encontré a Khan y a Ha