Capítulo 21.
Yuna
Lin era… No existía una sola palabra para definir al maldito. Era cruel y, en la cama, un sádico; no mostraba ni una pizca de humanidad debajo de las sábanas. No le importaba si me hacía sangrar o si mis gemidos eran de placer o de dolor. Yo no le importaba, eso estaba muy claro, y no es que me hiciera sentir mal por ello; yo sabía a lo que venía. Sabía que este matrimonio no sería un cuento de hadas y que viviría el infierno en la tierra a su lado. Era consciente de que mi esposo sería el